Visión: Independencia del abogado - Común.

Esta visión parece importante porque aparentemente toca conceptos que son desconocidos por la mayoría.

Vamos a dar luz a lo que existe.

Vamos a ver que es La Independencia de los abogados:
 
Comisión Internacional de Juristas.
ICJ — CIJ
33, ruo dos Bains
Casilla Postal 91
1211 Ginobra 8
Suiza

La Comisión Internacional de Juristas [CII] es una organización no-gubernamental dedicada a promover el conocimiento y respeto del estado de derecho y la protección legal de los derechos humanos en todo el mundo. Su sede se encuentra en Ginebra, Suiza, y cuenta con 37 secciones nacionales, 45 organizaciones afiliadas y 60 eminentes juristas de todas las regiones del mundo.

La independencia de los abogados

Para que la asistencia jurídica sea eficaz, debe ser desempeñada de manera independiente. Los Principios básicos de Naciones Unidas sobre la función de los abogados, establecen que “la protección apropiada de los derechos humanos y las libertades fundamentales que toda persona puede invocar, ya sean económicos, sociales y culturales o civiles y políticos, requiere que todas las personas tengan acceso efectivo a servicios  jurídicos prestados por una abogacía independiente”.
220 A tal fin, el derecho internacional establece determinadas garantías que pretenden
asegurar la independencia de los abogados a nivel individual, al igual que la
profesión jurídica en su conjunto.

Garantías esenciales para el funcionamiento de la profesión jurídica

Para que los abogados desempeñen sus funciones profesionales de un modo independiente, es necesario que los Estados los protejan de la interferencia ilícita en su trabajo. Dicha interferencia puede consistir en obstáculos para comunicarse con sus clientes, hasta amenazas y violencia física.

Los Principios básicos de Naciones Unidos sobre la función de los abogados contienen un conjunto de disposiciones que establecen garantías a
este respecto: "Los gobiernos garantizaran que los abogados a) puedan
desempeñar todas sus funciones profesionales sin intimidaciones, obstaculos, acosos o interferencias indebidas; b) puedan viajar y comunicarse libremente con sus clientes tanto dentro de su país como en el exterior; y c) no sufran ni estén expuestos a persecuciones o sanciones administrativas, económicas o de otra índole a raíz de cualquier medida que hayan adoptado de conformidad con las obligaciones, reglas y normas éticas que se reconocen a su profesión".
221

Los Principios básicos de Naciones Unidas sobre la función de los abogodos estipulan que "Cuando la seguridad de los abogados sea amenazada a
220  Principios básicos de Naciones Unidas sobre la función de los abogados, Principio 16. Otros instrumentos pertinentes relativos a la función de los abogados son: la Recomendación No. R (2000) 21 del Comité de Ministros de Estados Miembros del Consejo de Europa sobre el ejercicio de la profesión de abogado y los Principios y Directrices relativos al Derecho a un Juicio Justo y a la Asistencia Jurídica en África, Principio I. 
221  Principios básicos de Naciones Unidas sobre la función de los abogados, Principio 16. 

raíz del ejercicio de sus funciones, recibirán de las autoridades protección
adecuada".
222 Los Estados también tomaran medidas para asegurar que
los abogados involucrados en una demanda o en una investigación de
violaciones de derechos humanos estén protegidos contra el maltrato,
las intimidaciones y las represalias.
223

El Comité de Derechos Humanos se refirió en varias oportunidades a los obstáculos que enfrentan los abogados en el desempeño de sus funciones profesionales.

  • Al examinar la nueva ley de la abogacía en Azerbaiyán, el Comité concluyo que dicha ley “puede poner en peligro el ejercicio libre e independiente de las funciones de los abogados,” y recomendó al gobierno que “asegurar que los criterios para el acceso a la abogacía y las condiciones de ingreso en el Colegio de Abogados no comprometan la independencia de los abogados”. 224
  • En el caso de Libia, el Comité advirtió que surgieron serias dudas con
    respecto a “[...] la libertad de los abogados para ejercer su profesión sin interferencias improcedentes" y recomendó "que se adopten medidas para conseguir que se cumpla plenamente el articulo 14 del Pacto, así como los Principios básicos do las Naciones Unidas relativos a la independencia de la judicatura y los Principios básicos de las Naciones Unidas sobre la función do los abogados”.
    225
El derecho internacional asimismo reconoce la necesidad do que los abogados tengan acceso a toda la información relacionada con un caso en el que se estén desempeñando profesionalmente. De este modo, los Estados deben “velar por que los abogados tengan acceso a la información, los archivos y documentos pertinentes que estén en su poder o bajo su control con antelación suficiente para que puedan prestar a sus clientes una asistencia jurídica eficaz”. 226 
222  Ibid., Principio 17. 
223  Ver por ejemplo, la Declaración sobre la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzosas, articulo 13; Principios sobre la Eficaz Prevención e investigación de las Ejecuciones extrajudiciales, arbitrarias y sumarias, Principio 15; los Principios relativos a la investigación y documentación eficaces de la tortura y otros tratos o penos crueles, inhumanas o degradantes, Principio 3. 
224  Observaciones Finales del Comité de Derechos Humanos: Azerbaiyán, Documento de la ONU CCPR/C0/73/AZE, párr. 14. 
225  Observaciones Finales del Comité de Derechos Humanos: Jamahiriya Árabe libia, Documento de la ONU CCPR/C/79/Add.101, párr.14. 
226   Principios básicos de Naciones Unidos sobre la función de los abogados, Principio 21. Este principio estipula además que "Este acceso se facilitaré lo antes posible". Ver además, la Declaración sobre el derecho y la responsabilidad de los individuos, grupos y órganos de la sociedad de promover y proteger los derechos del hombre y las libertades fundamentales universalmente reconocidos, artículos 1, 9, 11; la Declaración sobre la Protección de Todas las Personas contra las  Desapariciones Forzosas, articulo 13 (4); los Principios sobre
la Eficaz Prevención e investigación de las Ejecuciones extrajudiciales, arbitrarias y sumarias, Principio 6; los Principios relativos a la investigación y documentación eficaces de la tortura y otros tratos o penos crueles,
inhumanos o degradantes, Principio 4; el Conjunto de Principios para la Protección de Todos las Personas Sometidos a Cualquier Forma de Detención o Prisión, Principios 11. 12. 15 y 17: Y las Reglas Mínimas para el Tratamiento de los Reclusos, Regla 93.
 

Otra disposición importante esta relacionada con la confidencialidad de las comunicaciones entre los abogados y sus clientes. Para que les abogados puedan representar a sus clientes de manera eficaz, las autoridades competentes deben respetar el carácter secreto de tales comunicaciones, piedra fundamental de la relación abogado-cliente. Con este propósito, los Principios básicos de Naciones Unidas sobre la función de los abogados disponen que “Los gobiernos reconocerán y respetaran la confidencialidad de todas las comunicaciones y consultas entre los abogados y sus clientes, en el marce de su relación profesional". 227

Un posible obstáculo que pueden enfrentar los abogados es la falta de reconocimiento como tales por parte de los organismos oficiales, ya sean les tribunales u otros. A excepción de los casos en los que el abogado es expulsado del colegio o descalificado siguiendo los procedimientos adecuados, dichos organismos tienen la obligación de reconocer los títulos de los abogados. Los Principios básicos de Naciones Unidas sobre la función de los abogados contemplan este reconocimiento al afirmar que “Ningún tribunal ni organismo administrativo ante el que se reconozca el derecho a ser asistido por un abogado se negara a reconocer el derecho de un abogado a presentarse ante el en nombre de su cliente, salve que el abogado haya sido inhabilitado de conformidad con las leyes y practicas nacionales y con estos principios”
228

De acuerdo con el Principio 18 de los Principios básicos de Naciones Unidas sobre la función de los abogados, “Los abogados no serán identificados con sus clientes ni con las causas de sus clientes como consecuencia del desempeño de sus funciones”. Esta norma es extremadamente importante debido a la tendencia, en algunos países, de asociar las causas de los clientes con sus abogados.

  • En un informe a la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, el Relator Especial sobre la independencia de los jueces y abogados advirtió su preocupación ante “el aumento del número de denuncias referentes a los gobiernos que identifican a los abogados con las causas de sus clientes. Los abogados que representan a los acusados en casos políticamente delicados suelen ser objeto de tales acusaciones”. 229 El Relator Especial concluyó que “identificar a los abogados con las causas de sus clientes, a menos de que haya pruebas en ese sentido, podría interpretarse como intimidación y hostigamiento de los abogados interesados. 230 De acuerdo 
227  Principios básicos de Naciones Unidas sobre la función de los abogados. Principio 22. Ver además el Conjunto de Principios para la protección de Todas las Personas Sometidos a Cualquier Forma de Detención o Prisión, principio 18 y las Reglas Mínimas para el Tratamiento de los Reclusos. Regla 93. 
228 Principios básicos de Naciones Unidas sobre la función de los abogados, Principio 19. 
229  informe del Relator Especial sobre la independencia de jueces y abogados. documento de la ONU E/CN-4119981 39. párr- 179. 
230  lbídern. 
con el derecho internacional, el Relator Especial dijo, “cuando haya pruebas de que los abogados se identifican con las causas de sus clientes, corresponde al Gobierno remitir las denuncias al órgano disciplinario adecuado de la profesión jurídica”. 231
Obligaciones profesionales

Más allá de las protecciones que les proporciona el derecho internacional, los abogados tienen obligaciones profesionales básicas, principalmente relacionadas con sus clientes. Por consiguiente, el Principio 13 de los Principios básicos de Naciones Unidas sobre la función de los abogados, establece la obligación básica de proporcionar asistencia jurídica con la diligencia de un padre de familia. De acuerdo con este Principio, dicha obligación implica:

“(a) Prestarles asesoramiento con respecto a sus derechos y obligaciones,
así como con respecto al funcionamiento del ordenamiento jurídica, en tanto sea pertinente a los derechos y obligaciones de los clientes; (b) Prestarles asistencia en todas las formas adecuadas, y adoptar medidas jurídicas para protegerlos o defender sus intereses; (c) Prestarles asistencia ante los tribunales judiciales, otros tribunales u organismos administrativos, cuando corresponda."

Asimismo, "Los abogados velaran lealmente en todo momento por los intereses de sus clientes".
232

Además de esas obligaciones especificas, los abogados tienen la obligación hacia sus colegas de mantener “en todo momento el honor y la dignidad de su profesión [...]".
233 También corresponde a los abogados, debido a su función fundamental en la administración de la justicia “apoyar los derechos humanos y las libertades fundamentales reconocidos por el derecho nacional e internacional [...]". 234 Por último, los abogados “[...]en todo momento actuarán con libertad y diligencia, de conformidad con la ley y las reglas y normas éticas reconocidas que rigen su profesión”. 235

Libertad de expresión y asociación

Como en el caso de los jueces. la libertad de expresión y asociación constituyen requisitos esenciales para el funcionamiento adecuado de la profesión de abogado. A pesar de que todas las personas gozan de estas libertades, las mismas adquieren importancia específica en el caso de las personas involucradas en la administración
 
231  Informe del Relator Especial sobre la independencia de jueces y abogados, Documento de la ONU E/CN.4/1998/39, párr. 179. 
232  Principios básicos de Naciones Unidas sobre la función de los abogados, Principio 15. 
233  lbid. Principio 12. 
234  lbid. Principio 14. 
235  Principios básicos de Naciones Unidas sobre la función de los abogados, Principio 14. 
de la justicia. El Principio 23 de los Principios básicos de Naciones Unidas sobre la función de los abogados establece estas libertades en términos claros: “Los abogados, como los demás ciudadanos, tienen derecho a la libertad de expresión, creencias, asociación y reunión. En particular. tendrán derecho a participar en el debate público de asuntos relativos a la legislación, la administración de justicia y la promoción y la protección de los derechos humanos, así como a unirse o participar en organizaciones locales, nacionales o internacionales y asistir a sus reuniones, sin sufrir restricciones profesionales a raíz de sus actividades lícitas o de su carácter de miembro de una organización licita. En el ejercicio de estos derechos, los abogados siempre obraran de conformidad con la ley y con las reglas y normas éticas que se reconocen a su profesión.”

Con respecto a las asociaciones profesionales de abogados, los Principios básicos de Naciones Unidas sobre la función de los abogados establecen que “Los abogados estarán facultados a constituir asociaciones profesionales autónomas e incorporarse a estas asociaciones, con el propósito de representar sus intereses, promover su constante formación y capacitación, y proteger su integridad profesional. El órgano ejecutivo de las asociaciones profesionales será elegido por sus miembros y ejercerá sus funciones sin injerencias externas.”
236 Asimismo, “Las asociaciones profesionales de abogados cooperarán con los gobiernos para garantizar que todas las personas tengan acceso efectivo y en condiciones de igualdad a los servicios jurídicos y que los abogados estén en condiciones de asesorar a sus clientes sin injerencias indebidas, de conformidad con la ley y con las reglas y normas éticas que se reconocen a su profesión". 237
Leídas en conjunto, estas disposiciones establecen claramente
el deber de los Estados de abstenerse de interferir en el establecimiento y trabajo de las asociaciones profesionales de abogados.

El Comité de Ministros del Consejo de Europa sostuvo que “[...] es esencial para la protección de los derechos humanos, como así también para el mantenimiento del estado de derecho, que haya una profesión legal organizada con libertad para manejar sus asuntos propios”.
238

Las asociaciones de abogados se crean, por lo tanto, con dos finalidades principales: proteger los intereses profesionales de los abogados y proteger y fortalecer la independencia de la profesión jurídica.
Estas asociaciones no deben, como señaló el Relator Especial sobre la
independencia de jueces y abogados, “participar en política partidista”,
lo cual conduciría a comprometer “la independencia de la profesión
jurídica”.
El Relator Especial distinguió entre “el empeño de proteger los derechos humanos con connotaciones políticas de la dedicación a la política como tal". 239
236  Ibid., Principio 24. 
237  Ibid.. Principio 25. 
238  Memorando Explicativo dela Recomendación No. R (2000) 21 del Comité de Ministros de los Estados
Miembros sobre la libertad del ejercicio de la profesión de abogado, párr. 10.
 
239  Informe del Relator Especial sobre la independencia de jueces y abogados. Documento de la ONU E/CN.4/1995/39. párr. 72.  
 
Aparte de la prohibición de establecer asociaciones profesionales, la forma mas común de violar la libertad de asociación de los abogados es mediante el estable cimiento de la afiliación obligatoria a una asociación controlada por el Estado o de modo similar, exigir algún tipo de autorización del poder ejecutivo como requisito para el ejercicio de su trabajo.

El Comité de Derechos Humanos se refirió a estas prácticas en el contexto de Bielorrusia, donde advirtió con preocupación que el “Decreto
presidencial sobre las actividades de los abogados y los notarios, de
3 de mayo de 1997, que faculta al Ministerio de Justicia para conceder
licencias a los abogados y supedita la autorización para que puedan
ejercer su profesión a que se inscriban como miembros en un colegio
centralizado controlado por el Ministerio, lo cual va en detrimento de la
independencia de esa profesión”. Luego de hacer hincapié en que “la
independencia de la magistratura y de la profesión judicial es esencial
para una correcta administración de justicia y para el mantenimiento de
la democracia y el estado de derecho,” el Comité exhortó al gobierno de
Bielorrusia a que tome “todas las medidas apropiadas, incluida la revisión
de la Constitución y de la legislación, para garantizar que los jueces y
los abogados sean independientes de cualquier presión externa, ya sea
ésta de carácter político o de otra índole”
y, con ese propósito, le llamó
la atención con respecto a los Principios básicos de la ONU acerca de la
función de los abogados.”
240

Responsabilidad

Como otros individuos con responsabilidades públicas, los abogados deben comportarse de acuerdo con normas éticas, normalmente incluidas en códigos de conducta. Estos códigos incluirán normas claras de comportamiento y la posibilidad de que los abogados sean responsabilizados en caso de mala conducta. Por consiguiente, el Principio 29 de los Principios básicos de Naciones Unidas sobre la función de los abogados dispone que “Todo procedimiento para la adopción de medidas disciplinarias se regirá por el código de conducta profesional y otras reglas y normas éticas reconocidas a la profesión, y tendrá presentes estos principios”. Estos códigos deben ser redactados preferentemente por las asociaciones de abogados o, en caso de ser establecidos por ley, con la ayuda de las asociaciones. Con respecto a este punto, los Principios básicos de la Naciones Unidas sobre la función de los
240  Observaciones finales del Comité de Derechos humanos: Bielorrusia, Documento de la ONU CCPRICI 79/Add.86, párr. 14. 
 
abogados establecen “La legislación o la profesión jurídica, por conducto de sus correspondientes órganos, establecerán códigos de conducta profesional para los abogados, de conformidad con la legislación y las costumbres del país y las reglas y normas internacionales reconocidas". 241 En todo caso, estos códigos no pueden prever medidas disciplinarias para el correcto desempeño profesional, como representar a un cliente determinado o realizar una declaración ante un tribunal.” 242

Los Principios básicos dela Naciones Unidas sobre la función de los abogados también contienen determinados requisitos básicos que deben ser cumplidos en los procesos disciplinarios contra abogados de modo que sean acordes al derecho internacional. Estos requisitos del debido proceso establecen que los abogados pueden ser sancionados únicamente de acuerdo con un proceso que respete una serie de garantías. En primer lugar, las demandas contra abogados en su calidad profesional “se tramitarán rápida e imparcialmente mediante procedimientos apropiados".
243 Asimismo, “Los abogados tendrán derecho a una audiencia justa, incluido el derecho a recibir la asistencia de un abogado de su elección". 244 Con respecto a las características del órgano a cargo de los procedimientos y la posibilidad de apelar las decisiones, los Principios básicos establecen que “Las actuaciones disciplinarias contra abogados se sustanciarán ante un comité disciplinario imparcial establecido por la profesión jurídica, ante un organismo independiente establecido por la ley o ante un tribunal judicial, y serán objeto de revisión judicial independiente". 245
 

La abogacía cumple una función esencial en la defensa de los derechos humanos y el estado de derecho. Los abogados deben poder trabajar en forma independiente, sin temores y con la libertad para comunicarse con sus clientes. Los abogados no deben ser asociados con las causas de sus clientes y tienen derecho a expresar libremente sus opiniones y formar asociaciones sin interferencias. Los abogados deben desempeñar sus funciones profesionales de acuerdo con normas éticas y son responsables por las violaciones de sus normas de conducta profesional.
241  Principios básicos de Naciones Unidas sobre la función de los abogados. Principio 26. 
242  Ver articulo 85 del Proyecto de Declaración Universal sobre la Independencia de la justicia (Declaración de Singhvr), que establece que 'Ningún abogado será objeto de sanciones penales, civiles, administrativas, económicas o de otra índole, ni amenazado con ellas, por haber asesorado a un cliente o defendido una causa cualquiera'. Acerca de la inmunidad de las declaraciones, ver Principio 20 de los Principios básicos de Naciones Unidas sobre la función de los abogados, que establece que “los abogados gozarán de inmunidad civil y penal por las declaraciones que hagan de buena fe. por escrito o en los alegatos orales. o bien al comparecer como profesionales ante un tribunal judicial, otro tribunal u órgano jurídico o administrativo”. 
243  Principios básicos de Naciones Unidas sobre la función de los abogados. Principio 27. 
244  Ibidem. 
245  Principios básicos de Naciones Unidas sobre la función de los abogados. Principio 28. 

Veamos lo que resalte:
 

Sobre la no independencia de un Abogado para con la Academia si comete una falta:

A excepción de los casos en los que el abogado es expulsado del colegio o descalificado siguiendo los procedimientos adecuados, dichos organismos tienen la obligación de reconocer los títulos de los abogados.

Sobre las pruebas de que el abogado sigue la causa del cliente:

El Relator Especial concluyó que “identificar a los abogados con las causas de sus clientes, a menos de que haya pruebas en ese sentido, podría interpretarse como intimidación y hostigamiento de los abogados interesados.

De acuerdo
 con el derecho internacional, el Relator Especial dijo, “cuando haya pruebas de que los abogados se identifican con las causas de sus clientes, corresponde al Gobierno remitir las denuncias al órgano disciplinario adecuado de la profesión jurídica”.

Los Principios básicos dela Naciones Unidas sobre la función de los abogados también contienen determinados requisitos básicos que deben ser cumplidos en los procesos disciplinarios contra abogados de modo que sean acordes al derecho internacional. Estos requisitos del debido proceso establecen que los abogados pueden ser sancionados únicamente de acuerdo con un proceso que respete una serie de garantías.

Sobre el Deber del Abogado:

los abogados tienen la obligación hacia sus colegas de mantener “en todo momento el honor y la dignidad de su profesión [...]".

Por último, los abogados “[...]en todo momento actuarán con libertad y diligencia, de conformidad con la ley y las reglas y normas éticas reconocidas que rigen su profesión”.

Estas asociaciones no deben , como señaló el Relator Especial sobre la
independencia de jueces y abogados, “participar en política partidista”,
lo cual conduciría a comprometer “la independencia de la profesión
jurídica”.


Como otros individuos con responsabilidades públicas, los abogados deben comportarse de acuerdo con normas éticas, normalmente incluidas en códigos de conducta.

Los abogados deben desempeñar sus funciones profesionales de acuerdo con normas éticas y son responsables por las violaciones de sus normas de conducta profesional.

Como se puede observar, un abogado en verdad no es independiente de la Academia ya que esta puede juzgar al abogado si ese falla a las normas del código de ética.

Aparte de las normas éticas que son descritas a modo general allí vemos una norma ética que esta bastante clara:

Las asociaciones de abogados (Academia, Colegios y sus agremiados) no deben participar en política partidista porque eso compromete la independencia de la profesión de abogado.

Ahora vamos a ver el Código de Ética Venezolano, lo colocare todo pero resaltare las partes que deseo comunicar:
 
CODIGO DE ETICA PROFESIONAL DEL ABOGADO VENEZOLANO 
TITULO I 
Disposiciones generales 
Artículo 1. Las normas contenidas en este código serán de obligatorio
cumplimiento para todos los Abogados en su vida pública y privada. Su aplicación corresponderá previstos en la Ley y sus disposiciones no podrán enervarse ni relajarse por convenios de ningún tipo. Serán nulos todos los actos que pretendan contrariarlo, ya emanen de personas o entidades públicas o privadas.


Artículo 2. El Abogado tendrá como norte de sus actos servir a la justicia,
asegurar la libertad y el ministerio del Derecho.

El Abogado que conozca de cualquier hecho que atenta contra las prohibiciones de este Código, está en el deber de dar información inmediata al Colegio de Abogados al cual este inscrito el infractor.
 
TITULO II
De Los Deberes Profesionales
 
Artículo 3. Constituyen faltas disciplinarias que acarrean las sanciones previstas en la Ley, la violación de los deberes establecidos en este Titulo. 
CAPITULO I
De Los Deberes Esenciales
 
Artículo 4. Son deberes de Abogado:
1-.Actuar con probidad, honradez, discreción, eficiencia, desinterés, veracidad y lealtad.
2-.Conservar absoluta independencia en sus actuaciones profesionales.
3-.Mantener en todo momento el respeto a su dignidad como persona y como profesional.
4-.Defender los derechos de la sociedad y de los particulares cooperando en la conservación y perfeccionamiento del orden jurídico y en la realización de una recta y eficaz administración de justicia.
5-.Fortalecer la fraternidad de sus colegas, mediante el respeto mutuo con trato cordial y racional tolerancia.
 
CAPITULO II
De los Deberes Institucionales.
 
Artículo 5. El honor de la Abogacía es indivisible; la dignidad y el decoro han de caracterizar siempre la actuación del Abogado. Lesiona el patrimonio moral de todo gremio, el Abogado que incurra en una acción indigna.

Artículo 6. La conducta privada del Abogado se ajustará a las reglas del honor, de la dignidad y de la delicadeza propia del hombre honesto.

Artículo 7. El Abogado combatirá por todos los medios lícitos la conducta
moralmente censurable de sus colegas, investidos o no de autoridad y deberá hacer las denuncias pertinentes. Incurre en grave falta si elude el cumplimiento de este deber, observando una actitud pasiva, indiferente o complaciente.


Artículo 8. El Abogado en ejercicio de su profesión deberá conservar su dignidad e independencia; estas son irrenunciables e incompatibles con toda ocupación que obstaculice. No deberá aceptar sugerencias de su patrocinado, representado o asistido que pueda lesionar su honorabilidad.

El Abogado hará respetar su independencia frente a los poderes públicos, los magistrados y demás autoridades administrativas frente a las cuales ejerza su ministerio, y actuará siempre conforme a su conciencia, rechazando todo lo que contraríe a la justicia y a la libertad de la defensa.

En su condición profesional y como representante de terceros, tendrá derechos ante los órganos públicos a una atención preferente para el cabal cumplimiento de su ministerio.

Artículo 9. El Abogado no debe utilizar los medios de comunicación social para discutir los asuntos que se le encomienden, ni dar publicidad a las piezas del expediente en los asuntos aún no sentenciados, a menos que sea necesario para la corrección de los conceptos cuando la justicia y la moral lo exijan.

Una vez concluido el proceso, el Abogado podrá publicar los documentos y actuaciones, así como también sus comentarios exclusivamente científicos, hechos en publicaciones profesionales que deberán regirse por principios profesionales de la ética.


Se omitirán los nombres propios si la publicación puede perjudicar a alguien
en su honor y buena fama. Tampoco podrá utilizar los medios de comunicación para amenazar con acciones judiciales y forzar convenios.

El Abogado puede publicar informaciones o comentarios con fines científicos en diarios o revistas especializadas, observando las normas morales y la omisión de nombres y apellidos de las partes, cuando tal circunstancia causare perjuicios a los mismos.

Artículo 10. La Formación decorosa de patrocinados, representados o defendidos debe fundamentarse en la honorabilidad y capacidad profesional del Abogado, quien deberá abstenerse de utilizar agentes que le procuren nuevos casos profesionales, ni proporcionará publicidad a su propio elogio, ni inducirá a que se hagan noticias o comentarios vinculados a asuntos en los que intervenga o a la manera de conducirlos.

La publicidad del Abogado a través de los medios escritos o audiovisuales se limitará a la mención de su nombre, títulos científicos, especialidad autorizada por su correspondiente colegio, dirección de su bufete y teléfono y apartado postal, así como las horas de atención al público.

Todo anuncio contenido cuasicomercial en el que se prometan resultados y ventajas especiales, configura falta grave de la ética profesional del abogado. Atenderá a sus patrocinados y demás interesados en los casos que lleve en su bufete, salvo que les sea imposible concurrir al mismo y no autorizará con su nombre la apertura de bufetes u oficinas cuando no
los atienda diaria o personalmente.

Artículo 11. El abogado debe abstenerse de ofrecer sus servicios y de dar
consejos no solicitados con el fin de provocar juicios y obtener patrocinados o defendidos, a menos que vínculos de parentesco o amistad intima se lo imponga como un deber.

Artículo 12. El abogado que directa o indirectamente, remunere o recompense a las personas que lo hubieren recomendado, incurre en grave infracción de la ética profesional.

Artículo 13. El abogado aceptará o rechazará los asuntos sin exponer las razones que tuviere para ello, salvo el caso de nombramiento de oficio, en que deba justificar el rechazo. En su decisión no deberá influir el interés personal, el monto pecuniario del asunto, ni la capacidad financiera del adversario. Tampoco aceptará el abogado un asunto en el que tuviere sostener principios contrarios a sus convenios personales, incluso políticas o religiosas, ni aquellos en que su independencia se viere obstaculizada por motivos de amistad, parentesco o de otra índole. En suma, no intervendrá en un asunto sino cuando tenga libertad para actuar.

Artículo 14. El abogado como servidor de la justicia y colaborador en su
administración, no deberá olvidar que la esencia de su poder profesional consiste en defender los derechos de su representado o asistido con diligencia y estricta sujeción a las normas jurídicas y la ley moral.

Artículo 15. El abogado acusador en el juicio penal considerará como su primer deber, velar por el que se haga justicia y no por que se obtenga una condena. En sus actuaciones frente a la nación y a las entidades estatales y municipales, el abogado tendrá cuidado de no lesionar los intereses legítimos de éstas.

Artículo 16. Ningún abogado permitirá que sus servicios o bien su nombre sean usados de modo que personas legalmente desautorizadas para el ejercicio del derecho puedan practicarlo.

El abogado se abstendrá de suscribir y visar documentos en cuya redacción no haya participado.

Artículo 17. Es deber del abogado ser puntual en su asistencia en los tribunales, así como también en sus citas o reuniones con los colegas, sus clientes o la parte contraría.

Artículo 18. Cuando un abogado no pudiere concurrir a un acto judicial en el cual deba participar, por motivo de enfermedad u otro plenamente justificable, solicitará oportunamente al juez el diferimiento del acto y prevendrá del hecho a su colega adversario, quien, por espíritu de confraternidad estará obligado también a adherirse a la solicitud del diferimiento del acto.
 
CAPITULO III
Deberes para con el Asistido o Patrocinado
Artículo 19. El abogado, en defensa de la verdad y los intereses que representa, ejercerá libremente y con moderación su ministerio, sin más limitaciones que las establecidas en las demás normas que regulen el ejercicio profesional de la abogacía.

Artículo 20. La conducta del abogado deberá caracterizarse siempre por la
honradez y la franqueza. No deberá aconsejar ni ejecutar actos que puedan calificarse de dolorosos, hacer aseveraciones o negaciones falsas, citas inexactas, incompletas o maliciosas, ni realizar acto alguno que pueda entorpecer una eficaz y rápida administración de la justicia.

Artículo 21. El abogado que en el ejercicio de su ministerio, directa o indirectamente, intente o ejecute actos en concusión, soborno o cualesquiera otros de corrupción, incurre en grave falta contra el honor y la ética, sin perjuicio de las acciones penales a que hubiere lugar.

Artículo 22. El abogado deberá abstenerse de hacer uso de recusaciones
injustificadas y de ejercer otros recursos y procedimientos legales innecesarios, con el solo objeto de entorpecer o retardar la secuela del juicio.

Articulo 23. Es deber del abogado la defensa gratuita de las personas de escasos recursos económicos, debiendo observar no obstante, las normas que al respecto contiene la Ley de Abogados y el Reglamento Nacional de Honorarios Mínimos.

Artículo 24. Es deber del abogado aceptar la defensa de una persona a quién le imputa delito o falta y emplear todos los medios lícitos para obtener la recta aplicación de la Ley. Podrá excusarse de aceptar esa defensa por razones morales.

Articulo 25. El abogado guardará el más riguroso secreto profesional. Este
secreto amparará sus archivos y papeles aún después que el abogado haya dejado de presentarles sus servicios al patrocinado o al defendido. El abogado podrá negarse a testificar en contra de éste y abstenerse de contestar cualquier pregunta que envuelva la revelación del secreto o la violación de las confidencias que hubieren hecho.

Tampoco podrá el abogado comunicar a terceras personas lo que llegare a su conocimiento por causa de su profesión. Queda comprendido del secreto profesional, todo cuanto un abogado trate con el representante de la parte contraria.

Artículo 26. El deber de guardar el secreto profesional comprenderá también todo lo que se haya revelado o descubierto con motivo de requerirse la opinión del abogado, su consejo y patrocinio y, en general, todo lo que llegare a saber por razón de su profesión.

El abogado no debe intervenir en asuntos que puedan conducirlo a revelar el secreto, ni a utilizar en provecho propio o de su patrocinado, representado o defendido las confidencias que haya recibido en el ejercicio de su profesión, salvo que obtenga el consentimiento previo, expreso y escrito del confidente.

La obligación de guardar el secreto profesional comprende también los asuntos que el abogado conozca por trabajar en común o asociados con otros abogados o por intermedio de empleados o dependientes suyos o de los otros profesionales.

Artículo 27. El abogado que fuere acusado judicialmente o denunciado por su patrocinado ante el Tribunal Disciplinario del mismo colegio, estará dispensado de su obligación de guardar el secreto profesional, en, los limites necesarios e indispensables para su propia defensa.

Artículo 28. Si un asesorado, patrocinado o defendido comunica a su abogado la intención de cometer un hecho punible, éste agotará todos los medios necesarios para persuadirlo, de tal propósito y, en caso de no lograrlo, puede hacer las revelaciones necesarias para perseguir el acto delictuoso o proteger a las personas y a los bienes amenazados.

Artículo 29. Constituye deslealtad e infracción de la ética profesional, celebrar arreglos con la contraparte a espaldas de su patrocinado.

Artículo 30. El abogado que ha aceptado prestar su patrocinio a una parte, no puede, en el mismo asunto, encargarse de la representación de la otra parte, ni prestarle sus servicios en dicho asunto, aun cuando ya no represente a la contraria.

Artículo 31. El abogado servirá a sus asistidos o patrocinados con eficacia y diligencia para hacer valer sus derechos, sin temor a provocar animadversiones o represalias de autoridades o particulares, sin embargo, él no deberá renunciar a su libertad de acción ni dejar de obedecer a su conciencia, y no podrá exculparse de un acto ilícito de su parte, atribuyendo la instrucciones de su representa do o asistido.

Artículo 32. El abogado, en ningún caso, podrá asegurar a su patrocinado que su asunto tendrá éxito para inclinarlo a litigar, estando por el contrario, en el deber de imponerlo de las circunstancias imprevisibles que puedan afectarla decisión del asunto y limitándose a emitir su opinión sobre los méritos del caso.

El abogado deberá favorecer siempre un arreglo justo.

Artículo 33. El abogado, al ser contratado para un juicio, deberá revelar a su patrocinado las relaciones que tenga con la otra parte, así como cualquier interés que pueda tener en la controversia, y declarará si él está sujeto a influencias que sean adversas a las prestaciones de su patrocinados. Si éste, a pesar de ello, desea contratar sus servicios, será con plena revelación de los hechos.

Artículo 34. El abogado no deberá olvidar que el derecho de representación se le otorgará en consideración a su titulo y no le faculta para actuar en beneficio propio, sino que antes bien cuanto obtuviere dentro de su gestión, pertenecerá exclusivamente a su representa o asistido.

Artículo 35. Una vez que el abogado acepte el patrocinio de su asunto, deberá atenderlo con diligencia hasta su conclusión, salvo causas justificadas supervinientes, en especial cuando se vea afectado en su dignidad, reputación o conciencia; o cuando el patrocinado incumpla con las obligaciones morales o materiales a las que está obligado para con el abogado.

Artículo 36. El abogado debe procurar que se mantenga una actitud correcta y respetuosa tanto con los funcionarios, como con el abogado de la contraparte y con los terceros que intervengan en el juicio. Si el asistido persiste en su conducta incorrecta, el abogado deberá renunciarle su patrocino.

Artículo 37. Cuando un abogado descubra en el curso de un juicio que ha
ocurrido algún error o impostura mediante el cual su patrocinado se beneficie injustamente deberá comunicarle tal hecho a fin de que sea corregido y no aprovecharse de la ventaja que podría tener al respecto. En caso de que se niegue, el abogado deberá renunciar a continuar prestándole su patrocinio.

Artículo 38. Si en el concurso de un asunto el abogado cree que debe cesar la prestación de sus servicios a su patrocinado, deberá prevenirlo a tiempo para que se provea de otro profesional, si lo creyere conveniente a sus interese y procurará que no quede indefenso.

Artículo 39. Al estimar sus honorarios el abogado deberá considerar que el objeto esencial de la profesión es servir a la justicia y colaborar en su administración sin hacer comercio de ella. La ventaja o compensación aún cuando sea indudablemente lícita, es puramente asesoría, ya que jamás podría constituir honorablemente un factor determinante para los actos profesionales. El abogado cuidará que su retribución no peque por exceso ni por el defecto, pues ambos extremos son contrarios a la dignidad profesional.

Constituye la falta de ética el cobro excesivo e injustificado de honorarios, signo visible de falta de honradez profesional o percibir honorarios inferiores al mínimo establecido en las tarifas adoptadas por el Colegio de Abogados.

Artículo 40. Para la determinación del monto de los honorarios, el abogado
deberá basar sus consideraciones en las siguientes circunstancias:

1. La importancia de los servicios.
2. La cuantía del asunto.
3. El éxito obtenido y la importancia del caso.
4. La novedad o dificultad de los problemas jurídicos discutidos.
5. Su especialidad, experiencia y reputación profesional.
6. La situación económica de su patrocinado, tomando en consideración que la pobreza obliga a cobrar honorarios menores o ningunos.
7. La posibilidad del abogado pueda ser impedido de patrocinar otros asuntos, o que pueda verse obligado a estar en desacuerdo con otro representados, defendidos o terceros.
8. Si los servicios profesionales son eventuales o fijos y permanentes.
9. La responsabilidad que se deriva para el abogado en relación con el asunto.
10. El tiempo requerido en el patrocinio.
11. El grado de participación del abogado en el estudio, planteamiento y desarrollo del asunto.
12. Si el abogado ha procedido como consejero del patrocinado o como
apoderado.
13. El lugar de la prestación de los servicios, o sea, si ha recurrido o no fuera del domicilio del abogado.

Artículo 41. El abogado siempre debe solicitar a su patrocinado una provisión de fondos para los gastos necesarios y de justicia, pero esa entrega no debe ser considerada como imputable a los honorarios, ni el abogado puede conceptuar que ella le pertenece como propia.

Si los fondos entregados para expensas no se consumieren íntegramente, el abogado debe restituir el saldo de su representado al rendirle cuenta especificada de la inversión que hiciera de dichas expensas.

Artículo 42. El abogado deberá dar recibo a su patrocinado por las entregas de dinero que le hiciere como anticipo o cancelación de honorarios, o bien como expensas según los casos.

Artículo 43. El abogado deberá celebrar con su patrocinado un contrato por escrito, en el cual especificará las condiciones de los servicios y todo lo relativo al pago de los honorarios y gastos, que será firmado por ambas partes, conservando cada una un ejemplar del mismo.

Artículo 44. El abogado no deberá, a excepción de sus honorarios, adquirir
interés pecuniario en el asunto que se ventila y qué él esté dirigiendo o que hubiere sido dirigido por él. Tampoco podrá adquirir directa o indirectamente, bienes venidos de remates judiciales de asuntos en que hubiere participado.

Artículo 45. El abogado deberá evitar toda controversia con su representado frente a honorarios, hasta donde lo sea compatible con su dignidad profesional y con su derecho a recibir una compensación razonable por sus servicios. En caso de seguir la controversia, se recomienda que el abogado proponga el arbitraje de la Junta Directiva Del colegio. Si el patrocinado conviene en el arbitraje el abogado
lo aceptará sin reparo alguno.

En caso de que el abogado se vea obligado a demandar a su patrocinado es aconsejable que se haga representar por un colega.

Artículo 46. El abogado dará aviso inmediatamente a su patrocinado sobre
cualesquiera bienes o simas de dinero que reciba en su representación y deberá entregarlos íntegramente tan pronto como le sean reclamados. Es una falta de ética, hacer uso de fondos pertenecientes a su representado sin su consentimiento, además del delito que dicho acto genera.
 
CAPITULO IV
Deberes Para Con Los Jueces
Demás Funcionarios
 
Artículo 47. El abogado deberá estar siempre dispuesto a prestar su apoyo a la justicia y a mantener frente a esta una actitud respetuosa, sin que ello menoscabe su amplia independencia y autonomía en el libre ejercicio de la profesión.

Artículo 48.
El abogado en sus escritos, informes y exposiciones podrá citar las instituciones, así como también los actos de los jueces y demás funcionarios que hubieren intervenido, cuando éstos a su juicio, no se hubiesen ceñido a las leyes o a la verdad procesal. Actuará con la mayor independencia y solo utilizará los calificativos empleados por las leyes o autorizados por la doctrina.

Artículo 49. Las regla contenidas en los dos artículos precedentes son también aplicables a otros funcionarios ante quien los abogados actúen en ejercicio de su profesión.

Artículo 50. Cuando un abogado desempeñare un cargo judicial u otro destino público, y se retirase de ellos, no deberá aceptar asuntos en los conocido como funcionario. Tampoco patrocinara asuntos similares a aquellos en que hubiere emitido dictamen adverso en su carácter oficial, mientras no justifique satisfactoriamente su cambio de opinión.

Es aconsejable que el abogado, durante algún tiempo, se abstenga de actuar profesionalmente por ante el tribunal u oficina pública que estuvo a su cargo o de la que fue empleado.

Artículo 51. Es deber del abogado abstenerse de ejercer influencia sobre un juez en razón de vínculos políticos religiosos o de amistad. Tampoco utilizará recomendaciones de superiores jerárquicos para presionar la independencia del funcionario, desviando así su imparcialidad en beneficio de su asunto. El abogado, además, está obligado a emplear en su condición profesional, solamente medios persuasivos fundados en razonamientos jurídicos.

Artículo 52. Constituye una grave infracción ética sostener comunicaciones privadas con los jueces, fiscales del Ministerio Publico u otros funcionarios, en ausencia del abogado de la parte contraria, en relación con un juicio pendiente, o de asunto que se gestione.
 
CAPITULO V
Deberes Para Con Los Colegas
Artículo 53. El abogado no deberá apartarse, ni aun por apremio de su
patrocinado, de los dictados de la decencia y del honor.
Constituye falta grave a la ética que un abogado cobre honorarios a su colega por actuaciones jurídicas o extrajudiciales que realice en nombre suyo o en su representación o patrocinio, o en aquellos casos en que el pago de honorarios corresponda al colega, pues tales servicios pueden prestarse gratuitamente, con el mayor celo y diligencia como un imperativo de la solidaridad gremial.

Artículo 54. Los arreglos o transacciones con la parte contraría deberá siempre tratarse por intermedio o por el conducto de un representante legal, previamente acreditado.

Artículo 55. Todo abogado que sea requerido para encargarse de un asunto, deberá asegurarse antes de aceptar, de que ningún colega ha sido encargado previamente del mismo. Si sustituye a un colega, deberá cerciorarse de que éste se ha desinteresado completamente del asunto.
Sin Embargo en materia urgente, podrá prestar el abogado su patrocinio, pero con la condición de informar por la vía más rápida al Presidenta del Colegio respectivo.

Cuando la intervención del colega no es descubierta sino después de haber aceptado el asunto, deberá darle aviso de ello al sustituido, en todo caso el abogado está en la obligación de asegurarse de que los honorarios de su colega han sido pagados o garantizados.

Artículo 56. Cuando un abogado haya de sustituir a un colega precedentemente encargado del asunto o de asuntos conexos, deberá ofrecerle sus buenos oficios para hacerle obtener la remuneración justa que le fuese debida y si no logra que el cliente satisfaga a su colega, deberá rehusar prestarle sus servicios.

Los arreglos convenios entre abogados deberán cumplirse fielmente, aún cuando no se reúnan las formalidades legales. Los que sean importantes para el patrocinado deberán hacerse constar por escrito; pero el honor profesional requiere que aun cuando esto no se haga, sean cumplidos como si estuvieran incorporados en un instrumento.

Artículo 57. La distribución de honorarios entre abogados está permitida
solamente en los casos de asociación de honorarios para la prestación de
servicios, compartiendo las debidas responsabilidades.

Articulo 58. El abogado observará la cortesía y la consideración que imponen los deberes de respeto mutuo entre los profesionales del derecho.

Si un funcionario publico en abogado, por espíritu de confraternidad, deberá atender a su colega en ejercicio de su gestión profesional, con prioridad y la debida cortesía.
 
CAPITULO VI
Deberes Para Con El Colegio
Artículo 59. Es deber imperativo del abogado sostener al colegio al cual
pertenece, con entusiasmo, y usar sus esfuerzos personales para alcanzar el mayor éxito de sus fines organizativos y cualesquiera tareas o cargo de miembros de comisiones que le sean asignadas en esta organización deberán ser aceptados y ejecutados. El abogado podrá excusarse solo por razones justificadas.

En consecuencia, pagará puntualmente las cuotas y contribuciones establecidas por los organismos gremiales.
 
TITULO III
Disposiciones Finales
Artículo 60. Salvo disposiciones expresas del Colegio de Abogados las acciones disciplinarias prescriben a los dieciocho meses, contados desde el día que se perpetró el hecho o el ultimo acto constitutivo de la falta. El auto que declare haber lugar a la Formación de la causa interrumpe la prescripción.

Artículo 61. Las normas de este código solo podrán ser modificadas por el
consejo superior o la asamblea de la FEDERACION DE COLEGIOS DE
ABOGADOS DE VENEZUELA.

Artículo 62. Este Código entrará en vigencia el día 15 de Septiembre de 1.985, quedando desde esta fecha derogadas las disposiciones contenidas el código de ética profesional de abogado venezolano dictado en fecha 4 de septiembre de 1.956; Las regulaciones aprobadas por el consejo superior de la federación del colegio de abogados de Venezuela, celebrado en la ciudad de Maracaibo estado Zulia, el día 6 de Julio de 1.968 y cualquier otra normativa que contravenga el presente código.

Dado firmado y refrendado en la ciudad de San Cristóbal, en la sede del colegio de abogados del estado Táchira y del decimotercero consejo superior de la federación de colegios de abogados de Venezuela, a los 3 días del mes de agosto de 1.985 La junta directiva del XIII Consejo Superior de la Federación de Colegios de Abogados de Venezuela.

Ahora veamos lo que resalte:
 
Artículo 1. Las normas contenidas en este código serán de obligatorio
cumplimiento para todos los Abogados en su vida pública y privada.
Su aplicación corresponderá previstos en la Ley y sus disposiciones no podrán enervarse ni relajarse por convenios de ningún tipo. Serán nulos todos los actos que pretendan contrariarlo, ya emanen de personas o entidades públicas o privadas.

Artículo 4. Son deberes de Abogado:
2-. Conservar absoluta independencia en sus actuaciones profesionales.
5-. Fortalecer la fraternidad de sus colegas, mediante el respeto mutuo con trato cordial y racional tolerancia. 

Artículo 7. El Abogado combatirá por todos los medios lícitos la conducta
moralmente censurable de sus colegas, investidos o no de autoridad y deberá hacer las denuncias pertinentes. Incurre en grave falta si elude el cumplimiento de este deber, observando una actitud pasiva, indiferente o complaciente.


Artículo 9. El Abogado no debe utilizar los medios de comunicación social para discutir los asuntos que se le encomienden, ni dar publicidad a las piezas del expediente en los asuntos aún no sentenciados, a menos que sea necesario para la corrección de los conceptos cuando la justicia y la moral lo exijan.

Una vez concluido el proceso, el Abogado podrá publicar los documentos y actuaciones, así como también sus comentarios exclusivamente científicos, hechos en publicaciones profesionales que deberán regirse por principios profesionales de la ética.

Artículo 21. El abogado que en el ejercicio de su ministerio, directa o indirectamente, intente o ejecute actos en concusión, soborno o cualesquiera otros de corrupción, incurre en grave falta contra el honor y la ética, sin perjuicio de las acciones penales a que hubiere lugar.

Artículo 36. El abogado debe procurar que se mantenga una actitud correcta y respetuosa tanto con los funcionarios, como con el abogado de la contraparte y con los terceros que intervengan en el juicio. Si el asistido persiste en su conducta incorrecta, el abogado deberá renunciarle su patrocino.

Artículo 47. El abogado deberá estar siempre dispuesto a prestar su apoyo a la justicia y a mantener frente a esta una actitud respetuosa, sin que ello menoscabe su amplia independencia y autonomía en el libre ejercicio de la profesión.

Artículo 53. El abogado no deberá apartarse, ni aun por apremio de su
patrocinado, de los dictados de la decencia y del honor.

Esta es la parte del Conocimiento en común de los abogados en Venezuela. Es igual para todos los abogados, es común para todos los abogados.

Ahora vamos a ver la sección de Relativo sobre este tema, que es donde se ven las consecuencias relativas de el accionar de esas normas que les acabo de mostrar.

Haga click aquí para ir a la Sección Relativo de la Visión "Independencia de Abogado".