La gran oscuridad.

    Para el momento en que se escribió esto en el mundo solo existe la oscuridad equilibrante. Todas las sociedades y todos las ideologías ignoran el equilibrio del alma en los aspectos universales y existen dos formas básicas de hacer ideología, la ideología practica neutral y la ideología de extremo intelecto. Los sistemas intelectualistas crean un estado de locura y extremismo intelectual que abarca a todo el mundo.

    Los equilibrantes de alma integra simple y sencillamente no existen, haciendo de este mundo un infierno perfecto según la visión equilibrante. Para un equilibrante un cielo o paraíso seria un mundo donde todos sus miembros sea triple equilibrantes y así almas de alta evolución. El silencio, la tristeza y sobre todo un gran vació de alma abarca todas las estructuras sociales.

    El sistema intelectualista se divide en dos grandes sectores o clasificaciones y el mismo sistema incentiva, provoca esa separación porque ambas partes son del mismo sistema que busca perfeccionarse. Los sectores son los colectivistas y los individualistas. Los extremistas existen en su extremo pero divididos en esas categorías y hay que destacar que esa separación no es accidental, es provocada.

    Es común llamar a esos sectores izquierda, centro y derecha, que es como una especie de envoltura en el que el sistema trata de meter a todo el mundo. La idea es programar a todos para que escojan alguna de esas envolturas. Hay que destacar que la izquierda, el centro y la derecha son todos partes del sistema intelectualista, son polaridades de lo mismo y por ende ninguna de esas partes pertenecen al sistema equilibrante. El sistema equilibrante no tiene derecha, centro o izquierda porque no divide a los individualistas y los colectivistas simplemente porque no trata de separar al aspecto intelectual y material del aspecto espiritual, sino buscar el equilibrio entre todos los aspectos y por ende va en una dirección totalmente contraria al sistema intelectualista ya que este es de separación y los equilibrantes son de integración.

    Aunque el equilibrante tiende a apoyar el punto equilibrio la verdad es que se hace hasta difícil de criticar al sistema que lo abarca todo porque es igual en todas sus partes, de hecho el intelectualismo es fuerte en todas las ramas ideológicas y están penetrando profundo en las religiones, la oscuridad es total y el extremismo es global y a todo nivel. Se puede decir que simplemente la conciencia del equilibrio del alma no existe en estado conciente se produce solo por instinto.

    Un triple equilibrante en un mundo con almas vacías es algo así como un extraterrestre, con un sistema diferente que es incompatible al sistema de extremo intelecto. No hay nada que defender ni grupo al que pertenecer porque todos los grupos están o bien en estado de extremismo o ni les importa el extremismo propio pero si el de el bando opuesto que escojan. Llega el momento en que el equilibrante se siente como en una cueva oscura, de noche y sin luz donde el mismo piense a ver si vale la pena criticar a una piedra porque esta oscura, cosa que seria absurdo porque de hecho todo esta oscuro, hay una ausencia total de conciencia triple equilibrante en el mundo en cualquier grupo, en cualquier ideología y por ende no vale la pena defender a ningún componente de el sistema de extremo, por lo menos no es forma natural y lo mejor es dedicarse a abrir la luz equilibrante para comenzar otro orden de ideas, otro mundo ideológico.

   De nada sirve unirse a parte del sistema intelectualista para que los propios aliados se entreguen a todo tipo de extremismos y a buscar separar al alma bien sea hacia lo colectivo o lo individual o de cualquier otra forma. Seria como unirse a un grupo contra el canibalismo donde sus miembros se coman a sus enemigos vencidos y es allí donde uno se pregunta si vale la pena participar en el caos creado por el intelectualismo y la separación del alma considerando que la conciencia equilibrante no existe en ninguna de sus partes y como tal, sin esa conciencia, los conflictos entre los extremos pudiera durar para siempre, porque el intelectualismo o extremismo intelectual pone a pelear lo material con lo espiritual para alimentarse y participar en esa barbarie infinita creado por un sistema que no es alma equilibrante es solo contribuir a la oscuridad del alma.

    Los equilibrantes no son de izquierda (ámbito espiritual), de centro (ámbito intelectual) o de la derecha (ámbito entre material e intelectual) ni son individualistas (ámbito intelectual-material) ni son colectivistas (ámbito espiritual-intelectual) ni son conservadores del sistema intelectualista ni son liberales del sistema intelectualista. Es bueno que se entienda que los equilibrantes existen en un orden de ideas totalmente diferente en una dimensión ideológica totalmente diferente. Por eso todos los partidos políticos, todos los grupos religiosos, todos los centros intelectuales y todas las ideologías de este mundo son todo lo mismo para el equilibrante, todo es la ausencia del equilibrio del alma expresado en infinidad de formas o infinidad de formas todas en la oscuridad.

    Por supuesto que ante una decisión se puede tomar la que se aproxime mas hacia la meta de equilibrio pero serian decisiones tomadas por aproximación, no por aceptación, como el que escoge el mal menor. Los intelectualistas no pueden asimilar el sistema equilibrante ni vencerlo así como tampoco pueden los equilibrantes contra los intelectualistas, y es que es hasta ridículo ponerse a pelear con la noche porque es oscura, sobre todo cuando todo es oscuro.

    Un equilibrante debe dedicarse es a ampliar la dimensión equilibrante y tomar del vació y la oscuridad solo lo estrictamente necesario y solo en su entorno inmediato y allí pongo el ejemplo del naufrago en una isla muy pequeña. El naufrago puede tomar una pala y ganar terreno al mar echando tierra en la orilla, pero es por lo demás absurdo que se ponga a odiar la profundidad del agua e intente tapar con tierra todo el mar porque el mar le cae mal, ese tipo de comportamiento es propio de un intelectualista, no de un equilibrante.