El Tiempo - 17 de Octubre del 2010
El nuevo Tiempo

Por: Mauricio Vargas | 9:50 p.m. | 17 de Octubre del 2010

Aunque uno de los deportes nacionales es criticar a EL TIEMPO, sus cambios en diseño y contenido merecen elogio

Aunque criticar a EL TIEMPO se volvió deporte, sus cambios en diseño y contenido merecen elogio.

Criticar a EL TIEMPO es un deporte nacional. Lo mismo, cuando en los años 60, el periódico se convirtió en una institución después de décadas de militancia liberal, que cuando, en los 90, consolidado su liderazgo muy de lejos de los demás en materia de circulación, publicidad y calidad gráfica e informativa, se convirtió en el periódico tanto de la derecha como del centro y hasta de la izquierda.

En los 60, las manifestaciones estudiantiles que marchaban hacia la Plaza de Bolívar hacían parada obligada en la esquina de la Jiménez con 7a., en pleno corazón de Bogotá, para descargar su rabia contra el sistema reventando ventanales de EL TIEMPO. Hoy abundan los comentaristas que cosechan rápidos aplausos disparándole al primer diario del país. Es el costo de ser el primero y del poder que de esa condición se deriva. En una conversación nadie queda bien diciendo "qué bueno que está EL TIEMPO" y, en cambio, se luce soltando alguna vergajada contra el diario, antes porque era de los Santos y ahora porque lo adquirió el grupo Planeta.

EL TIEMPO ha cometido pecados, se ha equivocado, ha tenido altas y bajas. Pero también ha puesto su cuota de sacrificio en la guerra contra las mafias y el terrorismo, ha destapado algunos de los mayores escándalos de la historia del país, desde la unidad investigativa de los 70 y 80, que se lució con el destape de los grandes negociados bancarios, hasta la actual, que se ha destacado con los sucios préstamos de Finagro y Agro Ingreso Seguro.
Ahora que acaba de cambiar no solo de vestido sino de alcance y concepción del contenido, los tirapiedras de siempre y algunos nostálgicos de un pasado supuestamente glorioso que ellos mismos, en su época, criticaron, han vuelto a la carga.

Lo hacen, muchos, desde las propias páginas editoriales del diario, lo que de entrada desmiente los rumores sin sentido de que, con el cambio de forma y de concepto, viene una política de intolerancia frente a la crítica.
No conocen a Roberto Pombo. Yo sí. Desde hace más de 30 años. Es el tipo más equilibrado y carente de odios y rencores que anda en este oficio. Llegado al más alto cargo del periodismo del país, no se las da, recibe a todo el mundo, escucha y pondera opiniones. Pero no se queda ahí. Promovió, durante más de un año de intensa labor, el cambio que los lectores de EL TIEMPO han sabido apreciar desde hace dos semanas. Las encuestas de aceptación son rotundas: más del 90 por ciento de los lectores han acogido el nuevo diseño como algo positivo, y eso se ha reflejado en circulación y en anunciantes.

Algo así, en una época en que muchos gurúes anuncian la inminente muerte de los diarios impresos, no es poca cosa. El nuevo TIEMPO es un acierto: en diseño y color, porque se nota más moderno, más ágil, más agradable de leer; y en contenido, porque, además de las noticias del día, que presenta de modo más resumido porque han sido ya machacadas por los medios electrónicos, más inmediatos, aporta otros elementos, infografías, cifras, contexto y análisis.

Pero, además, para quienes creían que habría menos que leer, ahora hay entrevistas y artículos de página entera, y los trabajos de la unidad investigativa, que requieren más espacio, lo encuentran y lo aprovechan.

Seguramente habrá cosas que corregir por el camino. Pero el cambio va en la dirección correcta. La prueba es que les gusta más a los jóvenes, que son los lectores del presente y del futuro. Mi hijo, de 13 años, que antes sólo leía las páginas de deportes, con el nuevo diseño le mete diente a mucho más. "Es que ahora sí provoca leerlo", me dijo hace unos días. Pero no importa: él también crecerá y terminará un día criticando a EL TIEMPO. Eso sí, lo leerá a diario.
Comentarios
Yo soy el primero y el único critico de El Tiempo que aun lo hace de forma regular, así que eso es conmigo sin duda y por ende debo responder.

Aunque uno de los deportes nacionales es criticar a EL TIEMPO

En realidad son muy pocos los que critican a El Tiempo como para que se le llame un deporte y creo que soy el único que tiene una pagina web de análisis a ese periódico y portal internet así que creo que Mauricio esta generalizando y exagerando.

Hoy abundan los comentaristas que cosechan rápidos aplausos disparándole al primer diario del país.

Dice que abundan pero yo que voy a los foros todos los días me veo como el único... Yo pienso que esta sobredimensionando el asunto y creando un escándalo. Yo ni siquiera le disparo a El Tiempo yo le respondo a El Tiempo, no lo agredo solo me defiendo, en lugar de ser el arma agresora soy la pared que rebota el abuso.

Es el costo de ser el primero y del poder que de esa condición se deriva.

La ética y el poder son cosas antagónicas. Si tienes ética entonces no tienes poder, sino que respetas a la conciencia de los demás porque eso es ética, ahora si tienes poder es porque controlas la conciencia de los demás y por ende no eres ético... Ve que en el fondo Martínez no entiende algo tan sencillo.

En una conversación nadie queda bien diciendo "qué bueno que está EL TIEMPO" y, en cambio, se luce soltando alguna vergajada contra el diario

Yo si he notado en estos pocos días un pequeño cambio hacia la actitud del periódico para con las políticas de las Naciones Unidas y lo he dicho, pero estoy esperando a ver si la cosa es en serio y no solo un momento fugaz así como ver si van a crear una sección para ello o simplemente lo bajaran por el inodoro.

lo adquirió el grupo Planeta

Estoy seguro que el Grupo Planeta tiene sus intereses y los va a defender...

EL TIEMPO ha cometido pecados, se ha equivocado, ha tenido altas y bajas.

Alguien tiene que llamarle la atención cuando se le salen los tapones y se vuelven locos...

Ahora que acaba de cambiar no solo de vestido sino de alcance y concepción del contenido, los tirapiedras de siempre y algunos nostálgicos de un pasado supuestamente glorioso que ellos mismos, en su época, criticaron, han vuelto a la carga.

Tira piedras de siempre... No se si esta refiriéndose a los que antes cometieron muchos errores y atropellos a la conciencia de los Colombianos y que quizás quieran seguir haciéndolo o si eso es conmigo. Primero yo no le tiro piedras a El Tiempo, soy algo así como una pared de goma, El Tiempo me tira piedras a mi y yo se las reboto. Yo llevo mas de dos años comentando en El Tiempo y no me he salido así que difícilmente se puede decir que he vuelto a la carga si es parte de una rutina y no hay nada nuevo sino un supuesto cambio en El Tiempo.

Lo hacen, muchos, desde las propias páginas editoriales del diario, lo que de entrada desmiente los rumores sin sentido de que, con el cambio de forma y de concepto, viene una política de intolerancia frente a la crítica.

El único que hace criticas directamente y regularmente en las paginas de editorial soy yo. Yo jamás he dicho algún rumor de que El Tiempo es intolerante frente a la critica y es que ni puedo hacerlo porque aunque pocas ganas le faltarían para bloquearme en el pasado a mi en lo personal nunca me censuraron salvo algunas raras ocasiones pero que se cuentan con los dedos de la mano. En términos generales de miles de posteos que he hecho todos han sido publicados, a veces con votos negativos o ocultos pero salen.

Yo no soy pura critica, también informo sobre el movimiento filosófico de los Ángeles de Luz o lo que es lo mismo la Filosofía de Integridad de conciencia y hasta comparto cosas agradables y hago aportes constructivos. Nadie puede decir que soy un loco irracional full de odio queriendo destruir al sistema, muy al contrario yo soy defensor del sistema, pero depende de que sistema están hablando...

el cambio que los lectores de EL TIEMPO han sabido apreciar desde hace dos semanas.

Están viendo que estamos hablando de un cambio muy reciente, por eso es que no se ha visto reflejado en mi sitio web. Lo que si me llama la atención es un acercamiento con las Naciones Unidas que como saben es territorio de conciencia mundial. Veamos que tan serio se vuelve ese vinculo y si le van a reconocer a las Naciones Unidas su propia sección.

Seguramente habrá cosas que corregir por el camino.

Para que existan cambios para adaptarse mejor a la gente tiene que haber gente que resalte los errores, es idéntico en las empresas de software donde la retroalimentación del usuario hace que el sistema mejore.

La prueba es que les gusta más a los jóvenes, que son los lectores del presente y del futuro. Mi hijo, de 13 años, que antes sólo leía las páginas de deportes, con el nuevo diseño le mete diente a mucho más.

No se trata del nuevo diseño sino nuevo contenido, nueva forma de ver al contenido. Antes El Tiempo ha podido catalogarse de medio para adultos y tener censura a menores de edad. No quiero ni mencionar todos los excesos en tal sentido porque no vienen al caso ahora y mi sitio web tiene bastantes ejemplos de ello. La idea no es tirarle piedras por lo que hicieron sino analizar ahora el tema que se esta tratando y es el cambio de El Tiempo para que sea mas amigables a las futuras generaciones de Colombia y del mundo.

Es que ahora sí provoca leerlo

Mucho es lo que yo he hecho para que El Tiempo se conecte y sea compatible con el sistema mas alto de la Filosofía mundial, aunque claro yo se que a mi nadie me lo agradecerá en publico. Esta claro que las Naciones Unidas ya no es un organismo inerte, insípido y simbólico y que su nivel de influencia en este mundo que va en picada crece con cada día que pasa. El acercamiento de El Tiempo con ese nuevo poder de conciencia mundial asegura su futuro en un mundo que comienza a tomar a la conciencia muy enserio e incluso como algo de vida o muerte y parte de esa supervivencia se la deben a este criticón que ha resaltado los errores y ha actualizado su sistemas a los nuevos tiempos.

Como siempre será la obra y no el deseo lo que va a determinar cual es el camino y cuales serán las criticas. Todo sistema puede tener un error en cualquier momento aun si la gran mayoría esta bien, por ejemplo un programa informático puede tener un millón de líneas pero basta una sola letra mal puesta para que todo se estrelle, aun si todas las demás están bien.

Los sistemas no pueden negar la importancia de los depuradores y hay que recordar que el sistema esta allí para servir a la conciencia de los demás, no para esclavizarla, controlarla y conseguir poder con la misma. O se es ético o se busca poder e influencia, es así de sencillo. O se respeta a la conciencia de los demás o se abusa y cuando se abusa de la conciencia eso hay que denunciarlo, no callar, no conformarse ni tratar de justificar el error en base a otros aciertos, error es error y hay que discutirlo y no ser cómplice de los mismos porque eso solo incrementa el error. Como dije, un sistema puede tener un millón de líneas, pero error es error aunque sea en una sola letra y basta esa sola letra para generar un caos.

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