El Tiempo - 03 de Octubre del 2010
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Ni golpe ni huelga, lo de Ecuador fue rebelión contra Correa


Todo nació de la decisión de la Presidencia de hacer reformas sin hablar con los sectores afectados.

Tres días después de la revuelta de policías en Ecuador continúa el debate sobre si los hechos del pasado jueves en el país vecino configuran una intentona golpista, como lo afirma el palacio de Carondelet, o una huelga salarial salida de control. De cómo se selle esa discusión dependerán no sólo la lectura de estos días pasados que ya comienzan a ser historia sino también la de las decisiones políticas que el presidente Rafael Correa tome en las próximas semanas y que marcarán el rumbo futuro de su proyecto político de 'Socialismo del siglo XXI'.

La diferencia entre una y otra interpretación no es menor. Para quienes defienden que se trató de un golpe de Estado, el siguiente paso es preguntarse si, después de la experiencia de Honduras en junio del año pasado, el fantasma de las salidas por la vía de la fuerza está regresando a asustar a los países de América Latina. Entre aquellos que interpretan el cruento levantamiento como una revuelta gremial, la mirada pasa del entorno regional a las condiciones domésticas que generaron el peculiar escenario de cientos de miembros de la Fuerza Pública, alzados contra un gobernante de izquierda, quemando llantas y vociferando "la tropa unida jamás será vencida".

¿Regresa la inestabilidad?

Un recorrido por la región muestra que, al menos desde el punto de vista de las instituciones formales, las democracias vecinas están lejos de contagiarse del 'virus' golpista. Hoy Brasil, el país más populoso del subcontinente, tiene una cita con las urnas donde podría elegir por primera vez a una mujer como presidenta. Hace una semana, el bloque opositor en Venezuela superó en votos a la propuesta oficialista de Hugo Chávez. La propia Honduras, sede del anterior quiebre del orden constitucional, no terminó en manos militares, celebró comicios y trata de recobrar la estabilidad.

Las amenazas a los sistemas democráticos en América Latina no parecen surgir de los cuarteles en reacción al comunismo, sino de asambleas constituyentes que implantan ambiciosos ejercicios de ingeniería social. Los países donde se deterioran los típicos indicadores de la calidad democrática- como los riesgos del ejercicio del periodismo o la subordinación de los demás poderes al Ejecutivo- son prácticamente los mismos donde los votantes han refrendado una y otra vez y en relativa libertad el apoyo popular a sus caudillos. Los retos a la democracia en la región, que provienen, entre otros factores, de un fuerte presidencialismo o de la frustración de altas expectativas de inclusión social, es ahora un problema más complejo y menos en blanco y negro que en la recesión pasada (1998-2004).

La refundación del Presidente

Si el estallido ecuatoriano del jueves pasado no obedece a una tendencia continental, ¿qué hay detrás del amotinamiento policial? Primero es necesario anotar que Rafael Correa había logrado mantener más de tres años de estabilidad política para su país y evitado seguir el camino de otros mandatarios derrocados en la última década. Con altos índices de aceptación popular y un programa de renovación de la política, el joven economista logró en varias jornadas electorales entre el 2007 y el 2009 que la mayoría respaldara tanto su aspiración como su plataforma ideológica, resumidas en la nueva Constitución de 2008.

Esta carta política no sólo contempla una amplia gama de derechos, sino también ordena un desarrollo normativo en las áreas vitales de la sociedad ecuatoriana desde el manejo de los recursos hídricos hasta los hidrocarburos, pasando por la educación, las universidades y los medios de comunicación. Esa refundación incluye el control y la reducción del gasto del Estado mediante una 'Ley de Servicio Público', que contempla la eliminación de varios beneficios salariales a la Policía. El marco constitucional, asimismo, le da al presidente Correa unos amplios poderes ejecutivos de veto sobre las leyes que aprueba la unicameral Asamblea Nacional y de modificación de los textos aprobados por los legisladores. En uso de esas facultades, el inquilino de Carondelet ha preferido la aprobación unilateral de las normas en vez de encontrar consensos con las minorías. De hecho, cuando miembros de su propio movimiento País han logrado acuerdos con la oposición, el mandatario ha esgrimido su poder de veto. El mismo que empleó con las bonificaciones de los policías y que se convirtió en el 'florero de Llorente' de la insubordinación en Quito.

Más que un intento de golpe ideológico contra una Constitución que la mayoría de ecuatorianos aprobó, la revuelta de los uniformados es la reacción agresiva de uno de los muchos sectores afectados- los indígenas y el agua, los estudiantes, los periodistas- por la falta de negociación de Correa. La imposición unilateral del Ejecutivo de un paquete de leyes vitales para la sociedad que delinea la nueva Constitución está tensionando a Ecuador y podría llevarlo de regreso a la desinstitucionalización de años recientes.

"Ni perdón ni olvido"

El anuncio de Correa de desplegar drásticas represalias contra los amotinados confirma que las iniciativas legislativas seguirán el mismo curso que llevan hasta ahora. Aunque no hay manera de justificar las agresiones personales que sufrió Correa y la incertidumbre que azotó al país vecino, la creciente posibilidad de cerrar la Asamblea y convocar a elecciones generales enrarecerá aún más el ambiente político.

Los superpoderes ejecutivos de los que goza el mandatario sin duda ayudan a la construcción más expedita de su 'revolución ciudadana' mediante la aprobación de estas reformas cruciales. Sin embargo, debilitan al mismo tiempo los espacios de consenso y deliberación que un sistema democrático verdadero debe brindarles a los opositores y a las minorías. Refundar un país sin un mínimo diálogo termina por abrir las fracturas de la siguiente crisis.

Percepción presidencial: Ecuatorianos lo aprueban y le creen

De acuerdo con el más reciente sondeo de opinión en Ecuador, realizada el pasado 25 de septiembre, sobre la aprobación de la gestión del presidente Rafael Correa, en Quito, 66% lo aprueba y el 29% lo desaprueba. En Guayaquil: 56% lo aprueba y el 43% lo desaprueba. Sobre la credibilidad del Presidente, en Quito, 51% le cree y el 41% no le cree, en Guayaquil, el 49% le cree y el 46% no le cree. (Fuente Gandhi Espinoza)

Francisco Miranda Hamburger.
Editor Opinión
EL TIEMPO
Comentarios
Todo nació de la decisión de la Presidencia de hacer reformas sin hablar con los sectores afectados.

Todo ese problema surgió por la manipulación salvaje de los medios de comunicación que no permitieron que la versión de Correa fuera escuchada, así como no permiten que se sepa nada bueno del Gobierno de Venezuela en un ejercicio de sesgo brutal y anti prisma criminal.

Hace una semana, el bloque opositor en Venezuela superó en votos a la propuesta oficialista de Hugo Chávez.

Absolutamente y descaradamente falso.

Los países donde se deterioran los típicos indicadores de la calidad democrática- como los riesgos del ejercicio del periodismo o la subordinación de los demás poderes al Ejecutivo- son prácticamente los mismos donde los votantes han refrendado una y otra vez y en relativa libertad el apoyo popular a sus caudillos.

Los países que tienen gobiernos que se sublevan ante la mafia Intelectualista mediática son victimas de la embestida de las mafias Intelectuales y se mantienen solo por el voto popular.

Si el estallido ecuatoriano del jueves pasado no obedece a una tendencia continental, ¿qué hay detrás del amotinamiento policial?

No voy a tocar el tema de la participación de intereses de Estados Unidos en ese suceso porque eso se sale del limite del análisis pero si debo destacar que no hay nada de extraño en que en Centro y Sur América existan golpes de estado.

que contempla la eliminación de varios beneficios salariales a la Policía.

Eso también es falso, tan igual de falso como lo es que en Venezuela la oposición saco la mayoría de los votos. No existe tal reducción de salarios a los Policías eso es una mentira criminal promovida por medios cuya única intención es generar pánico y caos en contra de aquellos que no favorecen sus intereses.

Correa quito fueron las condecoraciones y cestas navideñas, pero incorporo en su lugar el reconocimiento de las horas extras para todos y además ha subido el salario cuatro veces. La mentira criminal que causo el problema es repetido una vez mas por este medio que es parte de la conspiración.

El marco constitucional, asimismo, le da al presidente Correa unos amplios poderes ejecutivos de veto sobre las leyes que aprueba la unicameral Asamblea Nacional y de modificación de los textos aprobados por los legisladores. En uso de esas facultades, el inquilino de Carondelet ha preferido la aprobación unilateral de las normas en vez de encontrar consensos con las minorías.

Aquí se contradice en su manipulación. Allí dice claramente que el presidente Correa puede vetar una ley propuesta por la Asamblea Nacional después de que la Asamblea Nacional haya votado por la misma. Luego dice que el presidente correa aprueba la ley sin consenso con las mayorías. Primero y principal, el deber del presidente no es lograr consensos eso es trabajo del Legislativo y para eso es que existe la Asamblea Nacional precisamente, el presidente solo dice si lo acepta o no.

La revuelta de los uniformados es la reacción agresiva de uno de los muchos sectores afectados- los indígenas y el agua, los estudiantes, los periodistas- por la falta de negociación de Correa.

Todo aquello que se resista al Gobierno, los medios lo van a exagerar buscando con sesgo y mentiras crear pánico y caos general y no habrá noticia pequeña negativa que no sea usada para tal fin. Es una pugna por el poder, entre el gobierno y la mafia de los medios de comunicación.

Sin embargo, debilitan al mismo tiempo los espacios de consenso y deliberación que un sistema democrático verdadero debe brindarles a los opositores y a las minorías.

Esta gente si es descarada, habla de espacios que deben tener las minorías y opositores y ellos mismos no le dan espacio a los que promueven las posiciones en favor a Rafael Correa y la mayoría de Ecuador. Ellos se sienten por encima de la democracia e incluso por encima de la justicia. Hacen prácticamente todo lo que les da la gana en cuanto a exclusión y sesgo hasta el punto de enfermar a la sociedad entera con Bipolaridad y luego le exige al gobierno que haga todo lo que ellos no hacen ni respetan, como quien jugando sucio exige que el otro juegue limpio.

Lo que paso en Ecuador no hubiese sido posible sin una dosis inhumanamente alta de Anti Prisma diabólico y un sesgo absolutamente brutal por parte de los medios. Es un recordatorio a todas las fuerzas policiales del mundo sobre el peligro que representan las mafias mediáticas y también es un recordatorio de la importancia para los gobiernos del mundo el tener ideologías de integridad del alma que le pongan un limite a la demencia Intelectual y a las mafias que trafican con conciencias.

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